viernes, 12 de mayo de 2017

La gran epidemia



La población andaba temerosa. El anuncio de pandemia por Mr. Alarmador, ministro de Salud, prologaba el desastre. En realidad proclamó la plaga, la negó y volvió a pregonarla. Dubitativo meneo pendular que inquietó a los escépticos. Sobre todo al Dr. Sensatus, experto epidemiólogo. Su dedo acusador señaló al ministro, entregado a la industria farmacéutica. Sentía el deber de evitar el despilfarro y solventar aquella situación de pánico, suscitada por el máximo valedor sanitario, llamando a la calma. Bastaban medidas preventivas simples: lavado de manos, etc. Alarmador, desoyéndolo, infundía más miedo y comunicaba su intención de comprar millones de vacunas y antivirales, antes no financiados. “El virus daña el ADN celular –decía de oídas– como el fuego arrasa una pradera.” Simultáneamente, incitó la actuación del fiscal estatal y aconsejó cínicamente al galeno insurrecto buscarse un buen abogado. “El tiempo hará justicia”, sonrió éste. Finalmente no hubo epidemia global. Pero murió Sensatus.

Micrrorrelato enviado a concurso Microrrelatos Abogados.

Lies - The Black Keys
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NOTA.- Este microrrelato está inspirado en aquella alerta de pandemia de Gripe A que se dio en 2009, con la consecuente llamada a la calma por un grupo de médicos y otros profesionales sanitarios, sustentados en la sensatez.

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