lunes, 8 de mayo de 2017

Un ejemplo del conde Lucanor



La maravillosa obra literaria titulada El conde Lucanor, denominación abreviada del Libro de los enxiemplos del Conde Lucanor et de Patronio (Libro de los ejemplos del conde Lucanor y de Patronio), escrito por Don Juan Manuel, es un conjunto de 51 ejemplos o cuentos que tienen una intención didáctica o moralizante. Es cierto que vivimos en otra época y que las costumbres cambian, pero esto cuentos siguen siendo deleitosos y ejemplares. Se trata de un clásico de la literatura del que pueden leer un resumen AQUÍ y acceder a su lectura virtual completa AQUÍ (y si se quiere a una antología AQUÍ). 

Pues de todos los ejemplos, en los que el buen conde Lucanor empieza la conversación con su humilde consejero Patronio, planteándole un problema y solicitándole consejo para resolverlo, elegimos el “Cuento VIII: Lo que sucedió a un hombre al que tenían que limpiarle el hígado”, sin ser uno de los mejores, por tratarse de un ejemplo médico. El siguiente párrafo lo sintetiza: 
-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, había un hombre que estaba muy enfermo, al cual dijeron los médicos que no podría curarse si no le hacían una abertura en el costado para sacarle el hígado y lavarlo con unas medicinas. Mientras lo estaban operando, el cirujano tenía el hígado en las manos y, de pronto, un hombre que estaba cerca comenzó a pedirle un trozo de aquel hígado para su gato. 
La conclusión del Conde Lucanor, después de escuchar el relato de Patronio, la expresó en estos dos versos alejandrinos: 

Si no te piensas bien a quién debes prestar,
sólo muy graves daños te podrán aguardar. 

Y bien podríamos colegir nosotros: Si no estás muy seguro de que alguien es honrado, / no le des tu confianza y saldrás bien librado.

El conde Lucanor - Don Juan Manuel
***
Entrada relacionada:
Aforismos de "El conde Lucanor"

No hay comentarios:

Publicar un comentario