jueves, 20 de julio de 2017

El embrujo teatral


El mundo es un escenario, y todos, hombres y mujeres, son meros actores. William Shakespeare.


Como uno suele llegar tarde a (casi) todo, se le da por pensar qué hubiese pasado si llegase antes. Y un ejemplo de descubrimiento tardío es el del arte escénico llamado teatro. No porque no hubiese tenido la oportunidad de ver representadas obras teatrales a edad temprana, pues ya de niño pude disfrutar con piececitas del teatro de guiñol (ese mundo mágico de títeres o marionetas), sino por no haberlo podido o sabido saborear de mejor manera, a través de obras importantes. Por supuesto, no solo de su lectura, también –y sobre todo– del espectáculo que trasciende la palabra escrita. Seguramente el no vivir en una ciudad con intensa actividad teatral limite el desarrollo del gusto escénico. 

Pero en los últimos tiempos todo ha cambiado... 

Lecturas apropiadas, con Shakespeare a la cabeza, me han metido el gusanillo hasta sentir el embrujo dramático. Lope, Calderón, Cervantes, Moratín, Zorrilla, Saavedra, Valle, Lorca, Casona... me han subyugado con la fuerza de su dramaturgia. Con ellos, cabe un remontar hacia los clásicos de la tragedia griega (Esquilo, Sófocles y Eurípides) y un risueño acercamiento a la italiana Comedia del Arte, además de una exploración de otros grandes autores universales: Schiller, Molière, Racine, Corneille, Ibsen, Chéjov, Brecht… 

De paso, insertamos aquí piezas teatrales inspiradas en la profesión médica, ya recogidas en el apartado "Literatura y Medicina". 

Leer teatro parecía un suplicio y se ha vuelto goce total. Incluso me ha impulsado a hacer mis pinitos; ocultando el rubor, valgan de muestra las pequeñas dramatizaciones recogidas bajo la etiqueta “narraciones y dramas” (mayormente con argumento médico). No es fácil encontrar un tema del que no se haya hablado y que merezca ser representado sobre un escenario, acaso dividido en actos o cuadros y escenas. Todo se ha dicho, aunque queden formas de decir. Además, el mundo es un palco escénico, como dijo Shakespeare. Y la vida, según Chaplin, una obra de teatro que no permite ensayos. Sí, la vida es puro teatro...

Puro teatro - La Lupe

jueves, 13 de julio de 2017

Doctor admirable... y despreciable



La exitosa serie televisiva House, sobre el mundo de la medicina hospitalaria, nos ha dejado la imagen de su protagonista singular, inteligente y provocador, capacitado y rudo, reflexivo y burlón: el doctor Gregory House. Un personaje de ficción a quien algunos colegas admiran, aun sin atreverse a imitar, y otros repudian por su inadecuada actitud en la relación con los pacientes. Admirable como galeno total y despreciable como ser humano, el doctor House ha quedado, para bien o para mal, como un icono televisivo de un médico de cine.

Doctor abominable por su genio
y admirable por su conocimiento;

falto de la menor delicadeza
 y sobrado de habilidades médicas;

endiosado por su capacidad
y afligido aspirante a la humildad;

de recia personalidad indómita
y frágil corazón que se equivoca;

alejado del infantil buenismo
y aun en su cinismo comprensivo;

intolerante con la estupidez
 y paciente absoluto alguna vez;

osado en cirugía general
y as del diagnóstico diferencial;

triunfante en la autosuficiencia
y derrotado por la vil soberbia;

inhumano en la comunicación
y ético en cada decisión;

inclinado a la radical terapia
y seguidor de la ortodoxia práctica;

desagradable en la entrevista clínica
y en el fondo flemático humorista;

de ajeno sufrimiento negador
y esclavo de su personal dolor;

galeno que camina solitario
y hombre sin más de amor necesitado.

Así es, más o menos, el singular, poliédrico y contradictorio House. Y si no están convencidos, compruébenlo ustedes mismos...

martes, 11 de julio de 2017

En torno al laberinto borgeano

Jorge Luís Borges
en la Biblioteca Nacional

Hoy los cuentos tienden a ser chejovianos o borgeanos; solo en raras ocasiones son ambas cosas. Harold Bloom.

 Jorge Luís Borges (1899-1986). Una aproximación

Comencemos con el estilo borgiano... 
Tenía un estilo singular, absolutamente poderoso… Siempre hablaba de libros, de palabras, de metáforas, de escritores. (Luis A. de Villlena, en revista Jano)  
Borges utiliza un singular estilo literario, basado en la interpretación de conceptos como los de tiempo, espacio, destino o realidad. La simbología que utiliza remite a los autores que más le influencian -William Shakespeare, Thomas De Quincey, Rudyard Kipling o Joseph Conrad-, además de la Biblia, la Cábala judía, las primigenias literaturas europeas, la literatura clásica y la filosofía. (Instituto Cervantes) 
Sigamos con su inacabable mundo literario...  (Extractos art. de Jane Ciabattari
Su amigo y colaborador Adolfo Bioy Casares llamó en algún momento a sus escritos "una parada intermedia entre un ensayo y una historia". Son ficciones llenas de chistes privados y esoterismo, historiografía y notas sarcásticas. Son breves, a menudo con inicios bruscos. 
Borges hace uso de laberintos, espejos, juegos de ajedrez e historias de detectives, creando un complejo panorama intelectual, aunque su lenguaje es claro, con matices irónicos. Presenta la más fantástica de las escenas en términos simples, seduciéndonos a ingresar en la bifurcada vía de su aparentemente infinita imaginación. 
Un escritor en sintonía con las tradiciones clásicas y las epopeyas de muchas culturas. Creció inmerso en la lectura. 
 
"Cada escritor crea a sus propios precursores", escribió Borges en un ensayo sobre Kafka. "Su obra modifica nuestra concepción del pasado, como ha de modificar el futuro". Las propias influencias de Borges van desde Paul Valery a Arthur Schopenhauer, desde Dante a Beowulf y la Kabbalah. Tradujo a Walt Whitman, Edgar Allan Poe, James Joyce, William Faulkner, Virginia Woolf, André Gide, Franz Kafka y poemas épicos en inglés antiguo y nórdico antiguo. Admiraba a Mark Twain, Robert Louis Stevenson, Lewis Carroll, Joseph Conrad y a los relatos de Henry James y Ring Lardner.  
"Borges logró el máximo exponente de la fusión alto-bajo", dice la crítica Marcela Valdés, "mezclando material sensacionalista (historias de detectives, escenarios de ciencia ficción) con estructuras arquitectónicas y preocupaciones filosóficas. Amaba a Buenos Aires, pero el mundo que él creó en su ficción era esencialmente un mundo hecho de una biblioteca". 
Fue un pionero en mezclar géneros. "El jardín de senderos que se bifurcan" es una gran adivinanza, o parábola, en la que el tema es el tiempo y una historia de detectives. 
En la emblemática historia "Pierre Menard, autor del Quijote", el escritor imaginario Menard vuelve a imaginar pasajes de la famosa obra, un proceso exhaustivo que explora la especulación de Borges que sostiene que cada libro es continuamente actualizado por cada lector

Demos un apunte sobre su ceguera…
Pese a que la miopía degenerativa es la etiología más probable de la ceguera de Jorge Luis Borges, no es posible descartar por completo otras oftalmopatías sin una exploración física adecuada. Se cumple el objetivo solo en el marco presuntivo. (Diagnóstico etiológico de la ceguera de Jorge Luis Borges basado en su obra literaria. En: Revista mexicana de Oftalmología)
Y completemos estas pinceladas borgeanas con un vídeo interesante y ameno, sin dejar de recomendar encarecidamente una entrevista que, con su singular maestría, le hizo al escritor Joaquín Soler Serrano, en el programa "A fondo" de TVE: AQUÍ.

 Claves de lectura - Jorge Luis Borges (cuentista) 

viernes, 7 de julio de 2017

Loca consulta estival


Hay jornadas de consulta que dejan a cualquier galeno zarandeado. Sobre todo en esta época estival en la que hay que asumir ausencias de profesionales. Ya hemos dejado testimonio de "una consulta médica cualquiera". Y hemos hablado de las peculiaridades de la asistencia en verano, con el encabezamiento de "sanidad estival". Ahora dejamos algunas locas incidencias veraniegas recogidas en una sola jornada, fruto de los factores ya referidos, quizá también de calores no habituales y quién sabe si de alguna mala confluencia astral. Ahí van:


Paciente de edad avanzada con vértigo periférico llega arropada por varios familiares, exigiendo inmediata consulta especializada, de la cual ya está pendiente. Conminado el galeno e imposibilitado de comunicación efectiva, no le queda más remedio que optar por la derivación urgente.

Mujer joven en situación de baja laboral que lleva dos meses sin comparecer, alegando que se olvidó. El programa informático no permite la emisión del correspondiente parte de confirmación (procedería el alta por incomparecencia), y al galeno no le queda otra que derivarla a la Inspección Médica.

Consulta telefónica en la que reclaman recetas de fármacos prescritos en hospital privado concertado, entre ellos heparina de bajo peso molecular (la más cara). Nada consigue el galeno sugiriendo cita presencial para verificar esas prescripciones, y al final las emite lamentándose de la inseguridad y del gasto incontrolado.

Hombre de mediana edad viene temeroso tras leer prospecto del fármaco (procinético) que le prescribieron en urgencias por dolor abdominal (inespecífico). El galeno lo tranquiliza y le explica que está bien indicado (dispepsia), sin dejar de reparar en nuestros disuasorios prospectos farmacéuticos.

Anciano que demanda tres corticoides tópicos, dos de potencia alta y el tercero de potencia muy alta, que dice aplicar en el cuerpo cuando suda y en la zona de la barba cuando le pica. Al ver los tres cartones (recortes de envases) de procedencia incierta, el galeno constata el desmadre medicamentoso, en este caso tópico. 

Otra consulta telefónica, de paciente joven que refiere estar pendiente de una resonancia magnética (RM) solicitada por neurólogo, pero como está embarazada alguien le dijo que su caso le tenían que pedir un TAC. El galeno, atónito, no deja de repetir aquello de que "de fútbol y medicina todo el mundo opina".

Paciente hipocondríaco extremo (+20 visitas anuales a urgencias) reclama receta de antibiótico (azitromicina) prescrito por neumólogo, con pauta semanal indefinida (activado por un año), porque -dice- no le llegan. El aturdido galeno clama al cielo, sospechando una peculiar prescripción por "agotamiento" del prescriptor.


Valgan de muestra estos ejemplos significativos, dejando aparte los requerimientos burocráticos (a menudo absurdos y siempre fastidiosos) y las consultas "urgentes", que son consecuencia de la confusión de accesibilidad con inmediatez y que exigen un triage. Hay otras iguales o parecidas, sorprendentes o inconcebibles. Son consultas que precisan serenidad y paciencia, acaso tanto como las "sagradas", pero que muchas veces desbordan al profesional de la salud. Vaya entonces por delante lo vocacional para no enloquecer de empacho asistencial.

Y para ilustrar esta calurosa entrada de verano, una veraniega canción refrescante...

The Green Leaves of Summer - The Brothers Four

jueves, 6 de julio de 2017

Duro deber profesional



El presidente de un importante banco, con quien de niño un servidor solía jugar, falleció súbitamente tras una pequeña intervención dental. La familia presentó una denuncia en el juzgado, contrató los servicios de un abogado de renombre y yo, que soy médico internista, fui designado para verificar la causa del fallecimiento. Sintiendo la muerte del amigo de infancia, no la del experto en ahorro e inversión, reparé en la obviedad de la vida fugaz. 

El dictamen del forense, una imprevisible trombosis cerebral coincidente, eximía al dentista de toda responsabilidad. 

Mi deber era actuar como perito judicial, evaluando el caso y emitiendo el correspondiente informe técnico. No podía escabullirme ni esconderme cobardemente en un refugio. Debía peritar. Después el juez resolvería si el odontólogo había actuado correctamente, conforme a la lex artis, o cometido un error. 

Sorpresa la mía al constatar la dorada obstrucción de sus arterias... ¡Eran de oro puro!

The call of duty song

martes, 4 de julio de 2017

La honesta información sanitaria



Hoy vamos a detenernos en la información que se les transmite a los usuarios del sistema público de salud. O, de otro modo, la información que éstos reciben durante los diversos procesos de comunicación que a diario se realizan, no solo en los centros sanitarios, sino también los que emanan de la autoridad sanitaria, mediante los mensajes que emite a través de los medios. 

Los profesionales de la salud nos percatamos a diario de los defectos en la transmisión de la información. No es novedad, ni siquiera en este espacio bloguero, y es una cuestión que en el nivel primario de salud se palpa en mayor grado, puesto que es el más accesible para el ciudadano. Cuando hay errores de comunicación o malentendidos en otros niveles (léase hospitalario, gestor o autoridad político-sanitaria), las quejas y reclamaciones se reciben en los centros de salud. 

Siempre ha habido una gran carencia en la comunicación con los usuarios de los servicios de salud. Por defecto, cuando se callan las limitaciones de recursos, o por exceso, cuando se cacarean los éxitos y se estimula el abuso (hiperfrecuentación, demanda injustificada de pruebas complementarias, derivaciones improcedentes al nivel hospitalario). Algunos usuarios se enfadan y exigen respuestas inmediatas; y algunos médicos bufan y deciden informar resueltamente. 

Veamos el cartel informativo de un galeno excesivamente presionado y agobiado. 


Vemos que el facultativo, condicionado por una agenda con isocronas fijas (de 6 minutos) insta a los usuarios a que no vengan con varios problemas a la vez (policonsulta). Trata de convencerlos también por escrito de que los genéricos (medicamentos sin marca comercial) son tan buenos como los tienen un nombre de fantasía. Intenta explicar que la accesibilidad no significa inmediates ("vengan con cita"). Y quiere dejar claro que las reclamaciones de otras especialidades no le corresponden. Una legítima declaración, aunque demasiado cruda.

Estamos convencidos de que una buena información al paciente, evitaría falsas expectativas, daría satisfacción a los usuarios, reduciría el mal uso de los servicios sanitarios, contribuiría a alcanzar respuestas más satisfactorias (resolución de problemas), mejoraría su seguridad y, además, controlaría el despilfarro, entendido aquí como gasto sanitario innecesario. Los mensajes equívocos solo conducen a que haya usuarios mal informados o desinformados. 

Si la buena información de los usuarios va unida a una buena comunicación entre profesionales y a una buena relación de estos con las direcciones y gerencias, la mejora de calidad asistencial sería importante. Se habla de planes estratégicos de mejora en el sector sanitario, pero no van más allá de la teoría. Poner en práctica la buena voluntad de mejora, acortando el tramo que va del dicho al hecho, exige honestidad en vez de vana palabrería. 

Y la honesta información sanitaria es esencial.


Honesty - Billy Joel

domingo, 2 de julio de 2017

Para la isla desierta: Obertura de Guillermo Tell de Rossini



Gioachino Rossini (1792-1868) fue un prolífico compositor de ópera; tiene 37 óperas en su haber, compuestas entre 1810 y 1829, siendo El barbero de Sevilla (1816) la más famosa. También son conocidas La italiana en Argel (1813), El turco en Italia (1814), La Cenerentola (1817) y Semiramide (1823). La última de todas fue Guillermo Tell, inspirada en el drama de Friedrich Schiller sobre este personaje legendario de la independencia de Suiza, y es considerada por muchos como su obra maestra (1829). En 1831, a los 37 años, dejó de componer, por razones desconocidas (¿hastío?, ¿enfermedad?, ¿acaso por su otra pasión: la de gourmet?), y hasta el final de su vida solo aportó otras dos obras importantes: el Stabat Mater (1842) y la Pequeña misa solemne (1864). 

De elegir una pieza para la isla desierta, no sería desacertado llevarnos la obertura de Guillermo Tell, su última ópera, cuya peculiar estructura la convierte en una sinfonía en miniatura. Sobre ella, valga una apropiada descripción ajena
La obertura se ha convertido en una de las piezas más interpretadas de todas las épocas. Está articulada en cuatro movimientos contrastados: lento, rápido, lento y rápido. En la primera parte lenta [Preludio], el violonchelo es el indudable protagonista, interpretando una melodía de gran belleza expresiva. En la segunda [Tormenta], más rápida, la orquesta va despertándose misteriosamente hasta culminar en un crescendo – tutti electrizante, que podría asociarse al paisaje sonoro de una tormenta; una de aquellas que Rossini gustaba incluir en sus obras. La tercera parte [Ranz des Vaches "llamada a las vacas lecheras"), lenta, contiene el diálogo entre un corno inglés y una flauta travesera. (Didáctico ejemplo para discriminar las diferencias tímbricas de ambos instrumentos.) La parte final de la obertura [Galop "carga de caballería"], la más conocida y popular, es una explosión de alegría con trepidantes destellos rítmicos.
Composer Rossini G 1865 by Carjat - Restoration.jpg
Gioachino Rossini
(Fuente: Wikipedia)

Apunte médico-melódico (Patobiografía de Rossini).- Entre las múltiples hipótesis parciales, se habla de patologías atribuidas también a otros genios creativos: síndrome maníaco-depresivo, complejo de Edipo y paranoia. En su correspondencia parecen advertirse rasgos paranoicos en su personalidad, pero hay pruebas más convincentes de la existencia de un síndrome maníaco-depresivo. Por otro lado, Rossini padecía uretritis crónica (supuesta gonorrea crónica), precisando desobstruir a menudo la uretra mediante catéteres. Además, tenía obesidad, aquejaba hemorroides y sufrió una trombosis por enfermedad vascular periférica, probablemente a causa de sus transgresiones alimentarias (era un gran comilón). Y un carcinoma anorectal fue la causa de su muerte. Llegó a ser intervenido por Auguste Nelaton, pionero de la cirugía abdominal, pero la operación se complicó con una infección, algo habitual en la época previa a la antisepsia; justo un año antes (1867), Joseph Lister describía los fundamentos de la técnica antiséptica en un artículo publicado en The Lancet, pero habrían de pasar muchos años para la aceptación del método de Lister.

Y ahora disfrutemos de la maravillosa Obertura de Guillermo Tell, en una vibrante interpretación, de de la Orquesta Filarmónica de Berlín y Herbert von Karajan.