miércoles, 7 de diciembre de 2016

Actividad de un todólogo



Ya hemos hablado en varias ocasiones de la particularidad de la medicina rural, sobre todo la ejercida en poblaciones pequeñas o aisladas. Una medicina especial, no asumible por cualquier facultativo. Analizando las dificultades y la entrega de algunos médicos protagonistas, nos preguntamos si su labor se trata más bien de un sanitario sacerdocio. Pienso que es así al leer, con asombro, la actividad diaria, integral y continua, de un admirable médico rural, de un auténtico “todólogo”, en la que no faltan técnicas clínicas y quirúrgicas, paliativas o curativas: 
Sigo haciendo cuidados paliativos, cirugía menor, infiltraciones, intento estar al día en técnicas que eviten a mis pacientes desplazamientos como reducción de pronación dolorosa, maniobra de Epley y otras, codifico los diagnósticos, atiendo urgencias y emergencias en el consultorio y domicilio... 
Y esto, además de brindarle mi admiración hacia ese médico rural, me da pie para ilustrar lo que refiere sobre los procedimientos técnicos que habitualmente aplica en su consulta. La escisión de un lipoma (como muestra de cirugía menor), la infiltración de un hombro doloroso, la maniobra de reducción de una pronación dolorosa (o “codo de niñera”) y la maniobra de Epley para aliviar los síntomas del vértigo posicional benigno. Sirvan de ejemplos de la actividad del todólogo o médico total, y absténgase la gente sensible de ver la cirugía. Summa medicinae!

Infiltración de un hombro doloroso 


Escisión de un lipoma 

Maniobra de reducción de la pronación dolorosa 
 

Maniobra de Epley para el alivio del vértigo posicional benigno 

lunes, 5 de diciembre de 2016

Información para pacientes en la Red



Teniendo en la actualidad a Internet como principal fuente de información, acudimos a menudo a este universo virtual para buscar información sanitaria. Lo hacen los médicos y lo hacen los pacientes, lo hace cualquier usuario que tenga necesidad, curiosidad o alguna duda. La información es un bien necesario. Pero hay un peligro: que no sea fiable o que incluso sea tóxica (toxinformación). Y en cuestión de salud, la información sana es la que ha de prevalecer.

El motor de búsqueda que es Google nos abre las puertas a toda la información, buena, mala e intermedia. Y por la información sanitaria que nos proporciona, ha sido encumbrado con el calificativo de Doctor Google. Al parecer ha comenzado a funcionar un servicio Google específico, de información sanitaria, que la propia empresa reconoce como limitado. Además, existe un blog con este nombre, en el que se trata sobre los temas que giran en torno al ciberespacio sanitario, tales como fiabilidad informativa, cibercondría (hipocondría cibernética) o intrusismo cibernético. También hay blogs sanitarios que tratan de orientar a los desorientados pacientes, que se pierden en el infinito espacio informativo.

Es por lo tanto necesario un faro orientador de información médica a pacientes, una guía de consulta online propicia, desaconsejando en cualquier caso la búsqueda obsesiva –que puede llevar a la cibercondría referida– en Google, un recurso tecnológico que no discrimina entre lo positivo e lo negativo, que no discierne lo verdadero de lo falso. Y como punto de partida no está mal la luz que nos brinda la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc):


Aquí podemos encontrar sitios o espacios web con información fiable. Nos referimos a información sanitaria seria, sensata, fidedigna, de confianza, no tóxica, suficientemente segura (la información al paciente repercute en su seguridad), sin que todo su contenido haya de ser necesariamente infalible o indiscutible. La medicina es ciencia inexacta. Por supuesto, hay otros sitios fiables, incluidos blogs médicos de gran calidad, donde los usuarios pueden recibir información con toda garantía. Por los demás, cabe apelar al sentido común de los ciudadanos y confiar, aunque no ciegamente, en la mejora educativa de la población.
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Entrada relacionada
Comunicación médica en la Red

Trust in me - The Jungle Book

domingo, 4 de diciembre de 2016

Alfred Brendel, pianista del silencio



Al parecer, el legendario pianista Alfred Brendel, especialista en el piano de Schubert y Beethoven, es un empedernido pesimista entre lúcidos fogonazos de humor. Lo dice el articulista de una página cultural de El País al tratar sobre su persona. Y yo, desde mi pesimismo con brotes optimistas, veo al pianista con simpatía, pues me identifico con su sentir. 

A sus 85 años, alejado de los conciertos por un problema auditivo y desconcertado con el devenir político, tiene la sensación de estar un el mundo al que ya no pertenece. Pero continúa activo en su faceta de escritor de ensayos musicales. Viene a ser un músico escritor, lo cual podría darnos para una nueva etiqueta en el blog: la de “músicos escritores

Sobre la interpretación musical, Brendel lamenta el predominio actual de la técnica, de la rapidez sobre la precisión. Sobre la bravura, prefiere el toque despacioso y pondera el valor del silencio: “Estoy muy agradecido cuando hay silencio, silencio total. Es la base de la música, no de la que sirve al entretenimiento, y lo respeto tanto como el sonido”. 

Respecto a los críticos (¡ay, la crítica musical!), comenta: “Le diré tres cosas. Primero siento gratitud, recibieron mi primer recital muy bien y significó mucho para mi carrera y para mi madre. Segundo, les tengo respeto, especialmente cuando lidian con música contemporánea y la explican al público para abrir su apetito. Y tercero, gran escepticismo cuando se creen que son dioses”. 


Alfred Brendel se nos presenta como un músico tranquilo y sensible que está de vuelta de todo, a quien el mundo le sigue pareciendo un lugar absurdo, después de haber sufrido el nazismo y la II Guerra Mundial y desconcertado con los populismos actuales, que le evocan los males del pasado. Sin embargo, no parece faltarle el humor al manifestar que es más fácil sobrevivir en este mundo si nos podemos reír”. El humor siempre nos ha de servir de antídoto.

Dejemos ahora que hablen los dedos de Aldred Brendel...

Impromptu Op. 90/3 de Schubert

viernes, 2 de diciembre de 2016

La parte más humana de la medicina



El objeto de la Medicina es el ser humano que sufre, pues es sabido que no hay enfermedades, sino enfermos. Por lo tanto, la relación médico-paciente es lo fundamental para entender, diagnosticar y tratar. Y esa relación debe ser cálida y personalizada. De modo que, priorizando la ética sobre la técnica, el ejercicio de la Medicina debe estar humanizado, ser menos riguroso y más amable. 

Remarcábamos esto en un manifiesto a favor de la humanización de la medicina

Supuestamente acogidos al juramento hipocrático, e incluso a la oración de Maimónides, la necesidad de expresar el propio compromiso hace que algunos profesionales de la medicina expongan además su propio ideario ético. En general, determinado por palabras clave, como dedicación, respeto, cortesía, proximidad, equidad…, que cada cual tratará de ejemplarizar. 

La parte más humana del de la ciencia médica obliga a este compromiso ético

Pero el arte médico se ve dificultado por obstáculos que el profesional de la medicina ha de salvar. El conocimiento, el entendimiento y la voluntad son sus principales armas. Y tratar a otro ser humano, en su condición de paciente, también precisa cualidades o aptitudes, como la empatía, la sinceridad o la contención emocional, encaminadas a brindar ayuda de la mejor manera. 

Es ésta la esencia de la conducta profesional en la relación médico-paciente

Por si fuera poco, la busca de humanizar la asistencia llega a elevarse como un ruego. Con el firme deseo de salvar las crecientes dificultades, el médico intenta fortalecer su espíritu. Y en su afán de entrega, quiere atraer hacia sí ciertas virtudes, como la serenidad o la generosidad, y ganarse la confianza de sus pacientes. Su sana intención solo pretende curar, aliviar o, al menos, consolar. 

¡Ay!, es la humana limitación la que lo conduce a una nueva plegaria

Que pueda tener el temple necesario para el ejercicio de mis funciones en cualquier ocasión y lugar, y que pueda ejercer con espíritu generoso y no movido por el interés, tratando a todos los pacientes por igual y sin distinción alguna. 
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Enlaces de interés
Medicina y Persona: el ser humano como centro del sistema sanitario

Sintiendo la parte más humana de la medicina necesito refugiarme en el silencio...

Silence And I - Alan Parsons Project 

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Un mundo de inhaladores



Los inhaladores comúnmente utilizados en el asma bronquial y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) son de dos tipos: 1) Inhaladores presurizados (de cartucho presurizado o aerosol), 2) Inhaladores de polvo seco. Los primeros pueden ser a su vez de dos clases: 1.a) Convencionales, con válvula de dosificación (pueden usarse con cámara de inhalación o espaciadora) y 1.b) Activados por la inspiración (Autohaler®, Easybreath®,...). De los segundos hay multitud de diseños y dispositivos o mecanismos de inhalación (Turbuhaler®, Accuhaler®, Easyhaler®, Breezhaler®,...). Viendo la historia de la terapia inhalatoria, comprobamos los avances en este campo. Hoy tenemos un mundo de inhaladores, y quizás demasiados dispositivos de inhalación, como puede comprobarse AQUÍ



Pues bien, cada tipo de inhalador tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Y lo más importante es que quede clara la forma adecuada de su uso. ¡ESTAR SEGUROS!

Los cartuchos presurizados convencionales tienen como principales ventajas el ser de pequeño tamaño, la exactitud de la dosis y la posibilidad de acoplar una cámara de inhalación. Sus inconvenientes: la necesidad de formación adecuada para su uso, la dificultad de coordinar la pulsación con la inspiración y el riesgo de abuso (administrar más dosis de las recomendadas) por la simplicidad de pulsar. La forma práctica de uso puede verse AQUÍ.

Los cartuchos presurizados por inspiración tienen la ventaja de que el aerosol sale al inspirar profundamente, no necesitando coordinación inhalación/pulsación. El modo práctico de utilización puede verse AQUÍ.

Los inhaladores de polvo seco tienen como ventajas su facilidad de uso (no requieren coordinación), el ser pequeños y fáciles de transportar (unos más que otros), el tener un indicador de dosis y el no ser contaminantes (no utilizan gases propelentes). Sus principales inconvenientes: la necesidad de esfuerzo de inspiración, la dificultad para saber si se inhala el fármaco (el paciente no lo nota) y la imposibilidad de utilizarse en pacientes inconscientes; además, son más caros. La forma práctica de uso puede verse AQUÍ.

Broncodilatadores y Corticoides inhalados
en diferentes dispositivos de inhalación

Por otra parte, las cámaras de inhalación pueden mejorar la administración del fármaco inhalado (broncodilatador, corticoide) al no precisar coordinación entre pulsación e inhalación y al no presentar el "efecto freón-frío" (detención de la inspiración al impactar a baja temperatura con faringe). Solo hay que seguir las instrucciones de uso. Están indicadas cámaras de volumen pequeño-medio principalmente para pacientes pediátricos, pero también pueden ser útiles para pacientes geriátricos. Las cámaras de gran volumen están indicadas en adultos. La forma correcta de uso del inhalador con cartucho presurizado y cámara de inhalación o espaciadora puede verse AQUÍ.

Como ilustración final, veamos una explicación general del uso de los diferentes dispositivos de inhalación existentes actualmente en el mercado. ¿Demasiados?

lunes, 28 de noviembre de 2016

Diálogos político-sanitarios (12): Certificados médicos



Conversación entre el Dr. Abré, médico de familia, y el Dr. Encantado, secretario general del colegio médico de su provincia:

DR. ABRÉ.- Antes el galeno que emitía un certificado médico oficial, percibía un pequeño honorario del colegio médico por la responsabilidad que conlleva. 

DR. ENCANTADO.- Eran otros tiempos, en los que el médico del sistema público todavía no estaba proletarizado. Ahora la situación es muy distinta. 

D. A.- (Con sumisa mirada de extrañeza.) En cambio el médico con ejercicio privado cobra libremente por los certificados. 

D. E.- (Con el cinismo de quien está en buena posición.) En realidad no cobra por cubrir el certificado, sino por la exploración previa que realiza. 

D. A.- ¿Y el facultativo de la empresa pública, ni por una cosa ni por otra? La mayoría de peticiones son inútiles o absurdas, pero siempre comprometedoras. 

D. E.- Así es, querido Abré. En mi consulta particular, si alguien solicita un certificado, se lo cobro. (Con una sonrisa maligna.) Tú en cambio, lo haces gratis. 

D. A.- Ya, por amor al arte. Con similar capacitación y pagando igualmente mis cuotas colegiales, pero sin beneficiarme. ¿Le parece normal, doctor Encantado? 

D. E.- No, y sé que en otros lugares no es así; tengo constancia. Es que aquí tenemos una ética distorsionada… Queremos ser más papistas que el Papa. 

D. A.- Sin embargo, se benefician de la venta del papel el estanquero y, últimamente, el farmacéutico. Quisiera yo una prebenda del colegio farmacéutico. 

D. E.- Desde luego, no la espere. Entiendo que se aprovechan de esfuerzos y responsabilidades ajenas. Si estuviera en mi mano cambiar esta injusta situación... 

D. A.- Me parece más limpio lo que había antes: parte del coste del papel oficial repercutía en el emisor. ¿Hoy de qué se beneficia el médico proletario colegiado? 

D. E.- (Sonriendo igual que antes.) De nada. Regala su ciencia y su arte. 

Aunque parezca increíble, unos ganan simplemente por vender impresos de certificados médicos (estanqueros, farmacéuticos) y médicos colegiados, que les dan valor con su conocimiento y asumen una responsabilidad al firmarlos, los cubren gratis. ¿Acaso por el hecho de haberse proletarizado? No sé, pero me parece un disparate, el mundo al revés. Hay que reconocer que los médicos de familia sienten (sentimos) cierto pudor al hablar de este tema, como si se avergonzasen por obtener una legítima ganancia o fuese algo antiético. Y es cierto también que se piden certificados médicos desde todos los ámbitos y de forma injustificada, con la rutina exclusiva de un país de pandereta, y que por lo tanto deberían emitirse muchísimos menos. Es así por la aceptación general que mantiene la inercia ("Siempre se han pedido..."), convirtiendo  un procedimientos serio, de índole legal, en una frívola costumbre. “Total, solo tiene que echar una firma”, dicen algunos que los solicitan con hispano desparpajo. Pues no. Emitir un certificado médico exige conocimiento y acarrea una responsabilidad. Y eso debe ser valorado.
***
Certifico que la música que viene a continuación es percusiva.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Confesiones de San Agustín


Hasta la misma ignorancia y la estupidez se cubren con el nombre de sencillez e inocencia.   
Para aprender tiene mayor eficacia la natural curiosidad que no una temerosa coacción.
Nadie que obra contra su voluntad tiene mérito, aunque sea bueno lo que hace. 
Es difícil reírse solo. 
No en vano corre el tiempo ni pasa inútilmente sobre nosotros, al contrario, deja en el el alma efectos a veces maravillosos. 
Para un paladar enfermo hasta el mismo pan es desagradable, y en cambio es bueno para el que está sano. 
Después de leer los libros platónicos, advertí que lo invisible existe y se hace inteligible al contemplar las cosas corpóreas.
Ni en la comida ni en la bebida hay placer si no precede la molestia del hambre y de la sed.
No hay alegría verdaderamente grande sin el preludio de algún grave sufrimiento. 
Los hombres dicen amar la verdad, pero quieren a toda costa que sea verdad aquello que les interesa.
Son éstas unas cuantas frases extraídas de las Confesiones, una de las obras fundamentales, junto a La ciudad de Dios, de San Agustín, el mayor pensador cristiano del primer milenio y uno de los más grandes pensadores de todos los tiempos. Una de las traducciones al castellano de esta gran obra puede leerse AQUÍ. Y otras frases extraídas del mismo libro pueden consultarse AQUÍ.

Confesiones de San Agustín

viernes, 25 de noviembre de 2016

Un revoltijo de ética médica


Principios de la ética médica: no maleficencia (primum non nocere), beneficencia, autonomía y justicia.

Después de toparnos con un artículo que refiere la necesidad de refuerzo ético para la atención al [paciente] mayor (*), y de otro que señala el recurso de “llamada a la ética” en tiempos difíciles, nos proponemos una rápida expiración (bio)ética. 

En un lugar, leemos sobre la relación entre ética y distribución de recursos sanitarios, que siempre son limitados, en torno a la eficiencia y la equidad. En otro, vemos que se aborda esta cuestión desde el enfoque de ética y asistencia sanitaria. En un tercero, comprobamos que se habla de ética y gestión sanitaria, en relación con lo precedente. Advertimos en un cuarto espacio que se reflexiona sobre ética y legislación sanitaria, de la cual deriva todo lo anterior. Y en un quinto, descubrimos un ensayo centrado en la ética de las organizaciones sanitarias

Yendo más allá en nuestra exploración (bio)ética, encontramos un estudio de los valores éticos de la profesión sanitaria, y una variación en forma de reflexión sobre ética y profesionalidad sanitaria. Por supuesto, tropezamos enseguida con un artículo sobre calidad de la atención médica y principios éticos; no podía faltar la calidad en salud, estando tan en boga esta cuestión, tanto como la de la seguridad del paciente, aunque ambos objetivos se estanquen a menudo en la pura teoría. Y hallamos incluso un análisis sobre la ética de la huelga sanitaria

Comprobamos que corren ríos de tinta éticos, sin parar, como un río interminable que no se detiene ante ningún obstáculo antiético. Hay afluentes que llevan aspectos éticos de la atención a los ancianos, como el señalado al principio al principio, o a los individuos con minusvalías. Por otro lado, advertimos lo que no nos era desconocido: la existencia de un comité de ética asistencial, de cuyo transparencia duda más de uno. Localizamos también un centro de documentación bioética. Y llegamos finalmente a un debate sobre el marco ético sanitario

No está mal para un viaje somero. La (bio)ética médica no tiene fin. Esperemos que sus innumerables teorizaciones lleguen a buen puerto, a las personas, y que, apartados del fariseísmo, quienes la propugnan prediquen con el ejemplo. Los profesionales de la medicina deben asumir su compromiso ético.

(*) ¡Ay!, la estética prevaleciendo sobre la ética: "viejo" o "anciano"= palabras tabú.

Nacimiento de la bioética

miércoles, 23 de noviembre de 2016

El valor de la Sanidad



¿Nunca ha tenido la Sanidad en Hispania suficiente entidad para justificar la existencia de un Ministerio de Sanidad, a secas, sin más? Da la impresión de que no. Hemos tenido Ministerio de Sanidad y Consumo. Y ahora Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Es algo chocante para los profesionales sanitarios, lo que les induce a expresar su pensamiento públicamente.

Only You - The Platters

lunes, 21 de noviembre de 2016

Cuando el estrés laboral afecta la salud del trabajador



El trabajo más productivo es el que sale de las manos de un hombre contento. Victor Pauchet

Cada 15 segundos, 153 trabajadores tienen un accidente laboral. Cada 15 segundos, un trabajador muere a causa de accidentes o enfermedades relacionadas con el trabajo. Son 6.300 al día y más de 2,3 millones de muertes al año por este motivo. Estos datos los ha ofrecido la OIT con motivo del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo. La Organización Internacional del Trabajo los ha dado a conocer con el objetivo de crear conciencia mundial sobre la magnitud y las consecuencias de los accidentes, las lesiones y las enfermedades relacionadas con el trabajo. (RNE Radio 5)

(pinchar para acceder a audio)

La OIT (Organización Internacional del Trabajo) asegura que antes de la crisis había en el mundo más de 40 millones de personas afectadas de modo grave por el estrés en el trabajo. La misma organización dice que hoy son muchos más. Las prisas, las metas, los clientes, los pagos... agobian en cada profesión de manera distinta. Los pilotos de avión figuran en el primer puesto de las ocupaciones estresantes. Contactamos con ellos, también con los policías que ocupan un lugar destacado. Médicos, promotores de eventos y trabajadores de banca nos cuentan cómo es su día a día. La OIT asegura que las enfermedades matan más que los accidentes, aunque son menos visibles. Apunta hacia las mujeres como el colectivo más perjudicado. Recuerda a las empresas que el estrés se puede medir igual que el ruido. Mantenerlo a raya es cuestión de voluntad. (RNE Radio 5)

(pinchar para acceder a audio)

Atención a partir de 3:57: Aumento de la carga de trabajo de los facultativos:
"No se cubren las bajas, no se cubren las ausencias... Sobrecarga laboral por los recortes... Bajas laborales reconocidas como accidentes laborales... Ahora la dirección del centro lo escucha más..."

El día a día de un médico puede ser agotador.

Hay que asumir riesgos, pero solo los justos. Procurar unas buenas condiciones de laborales, que conllevan un trabajo más seguro y en consecuencia más productivo, es una cuestión que compete a la salud laboral.

Ya hemos hablado de este concepto y, en particular, de la salud laboral en el entorno sanitario, sobre el que se ciernen los males del agobio. Reparemos en una afirmación que me parece indiscutible: la buena salud del profesional sanitario redunda en una mayor seguridad del paciente, y viceversa.


La salud laboral es un tema de interés incuestionable y nadie debe mantenerse ajeno. Procurar el bienestar físico, psíquico y social en el medio laboral es tarea de todos, empresarios, trabajadores y agentes sociales.

¡Ah!, y controlen la situación. No se estresen y agoten con tanto audio.

I'm Not Tired Yet - Mississippi Mass Choir

sábado, 19 de noviembre de 2016

Piedra del zumbido


Piedra del zumbido. Metemos nuestra cabeza en el agujero (ver ESTA IMAGEN), inspiramos profundamente y expiramos lentamente. Entonces percibiremos un curioso zumbido de arriba. Según leemos, cada individuo tiene su propia vibración orgánica, su propio temblor, provocado por la resonancia que se produce al vibrar el cuerpo de manera armoniosa y agradable. Al parecer, pueblos antiguos utilizaban este “masaje” interno para fines de tratamiento [de enfermedades] y conservación de la salud. Hallamos esta piedra en el Parque de Merendas da Praia Fluvial de Monção, localidad del norte de Portugal, separada de la población gallega de Salvaterra por el río Miño. Y lo referido es más o menos lo que concluimos de la leyenda inscrita en la placa informativa que la acompaña.


Esto sí que es una pétrea terapia natural. Si sus beneficios son los anunciados, menudo ahorro que habríamos de tener incorporando piedras semejantes a la cartera de servicios de nuestro cada vez más debilitado (o menos sostenible) sistema público de salud. De ser así, la expresión "menos da una piedra" no tendría aquí ninguna validez, cuando una piedra puede dar tanto.

O son das pedras - Luar na Lubre

jueves, 17 de noviembre de 2016

Sobre la huelga médica



Asistiendo durante años a una progresiva degradación asistencial en el nivel primario de salud, no son pocos los médicos de familia que sugieren, desde la impotencia, “hacer una huelga salvaje”. No lo dicen irritados mohicanos, sino individuos civilizados, con estudios, bien formados para afrontar situaciones difíciles, curtidos en cursos de comunicación y para gestionar sus emociones. 

Se han hecho huelgas médicas, desde luego, por motivos laborales y salariales. Pero ateniéndose a la reglamentación establecida, de modo legal, no “a lo bestia”. Convocadas normalmente por sindicatos, con mayor o menor acatamiento, (casi) siempre con servicios mínimos abusivos, en general han servido de poco. Y con el tiempo, la desafección sindical ha ido creciendo paralela con la política. 

A nivel publicitario o divulgativo, desde los medios de comunicación siempre ha habido muy poco eco, teniendo en cuenta el número de sanitarios implicados. ¿Será porque no se queman contenedores ni se levanta el hacha de guerra? Compárese, por ejemplo, una huelga de médicos con otra de jueces. Éstos sólo con amenazar ya salen en la primera página de los periódicos. Y logran su propósito. 

Respecto a este ejemplo hemos de reparar en la unión de los jueces haciendo un frente común, independientemente de su ideología política. En cambio, la representación sindical médica es diversa, variopinta; la conforman diferentes asociaciones, de clase y específicos, y para colmo se suma la disgregación organizativa hispana en materia de salud: 17 servicios de salud independientes.


Un inciso al respecto. Hace tiempo hablaba con una juez, compañera de coral polifónica, sobre los recortes de días de libre disposición aplicados a todos los trabajadores públicos. Ellos, los jueces, habían recurrido y conseguido un beneficio de días que se me antojó discriminatorio. Ella me respondió con cierta arrogancia: 
"Nosotros hemos sabido alcanzar lo que queríamos. Argumentamos que nos llevábamos trabajo para casa... Bien, sé que vosotros también. Pero hay una sutil diferencia: nosotros hemos sabido protestar. Y si los médicos estuvieseis unidos, otro gallo os cantaría. Presentando vuestros legítimos argumentos, cualquier juez os habría de dar la razón."
¡Ay!, me tocó el alma. ¡La unión de los jueces versus la desunión de los médicos! Basta reparar en noticias como ÉSTA, o ESTA OTRA, para comprobar cómo los jueces se rebelan. En cambio, los médicos parecen no saber ejercer su derecho.

Recurriendo a una respuesta propia en una no lejana entrada sobre la sanidad estival, he de ratificarme en lo mismo y decir algo más. Nuestra desunión es manifiesta. Nuestras medidas de presión son muy pocas. Entre los médicos predomina la resignación. Y, por encima, cuando se piden mejoras profesionales no son bien vistas socialmente. El ámbito sanitario es muy sensible. 

En conclusión, ¿a qué se debe la habitual ineficacia de la huelga médica? ¿A un mal planteamiento? ¿A las diferencias entre los profesionales sanitarios? ¿A que salimos poco a la calle? ¿A que los medios nos ignoran? ¿A que somos demasiado dóciles? ¿A que no mostramos nuestra parte más salvaje? ¿Al rechazo ciudadano a reivindicaciones que habrían de favorecer a los pacientes? ¿A todos estos factores? 

Unos se van jubilando y problema resuelto; otros ven que les queda poco y que ya no merece la pena luchar; quienes se encuentran en un punto medio tratan de aguantar como sea; los que empiezan carecen de referencias laborales y no saben a qué carta jugar. Entonces todo gira en torno a la resignación, o la inacción, del presente y la incertidumbre futura. La acción no se ve por ningún lado. 

Malos tiempos para la huelga médica…

Malos tiempos - Golpes bajos