jueves, 23 de febrero de 2017

El valor de la vida



Déjense mecer por el dueto "Belle nuit", también conocido como Barcarola, de Los cuentos de Hoffmann, de Offenbach, y seguro que sentirán en su espíritu el maravilloso placer de vivir. ¡Escuchen con atención! ¿Quién se puede resistir a semejante belleza melódica? ¿Quién no se deja envolver por la serenidad que transmiten las humanas e instrumentales voces? ¿Quién, con un mínimo de sensibilidad, se atreve a desdeñar el atractivo del fugaz arte supremo? ¿Quién puede dudar ante el influjo de estas sonoridades del poder de la musicoterapia? Podrían haber traído cualquier otros ejemplo de deliciosa música acariciadora y energética.

Aun en el dolor más hondo, el adecuado fluir de las mágicas notas musicales habrá de dejar su relajante impronta y acaso haga aflorar una sonrisa.

¡Deléitense en la escucha de la música vivificadora!

Déjense arrobar por el femenino dueto: mezzosoprano y soprano...

Y después de escuchar a Elīna Garanča y Anna Netrebko, dispóngase a afrontar una conmovedora reflexión en imágenes, que quizá ya conozcan, sobre el drama del enfermo oncológico. El de una enferma a la que le comunican el diagnóstico de un cáncer terminal, con todo lo que entraña la comunicación de un diagnóstico potencialmente fatal. Un difícil trago para el terapeuta y un duro golpe para el doliente que se enfrenta a su grave enfermedad. Ante ella, una inesperada vereda hacia la muerte, a través de la cual ha de afrontar, con fortalecido espíritu, el doloroso deambular, mientras llegan algunos ecos de esperanza. Una humana tragedia contra el tiempo, en la que la comedia de la vida se realza y, aun en el sufrimiento, el humor se hace necesario. Una historia ejemplar que muestra la fragilidad de los mortales, válida para iluminar un poco la terrena oscuridad que envuelve nuestras almas, incluso las alegres o extrovertidas. Una angustiosa soledad, entre tantas soledades, terapéuticamente torturada, que precisa del calor humano más cercano, de los allegados y del propio personal sanitario.

Si la música necesita de silencios, aquí los silencios son música.

Silencios cuyo vacío acoge el acariciador sonido de una flauta o el estruendo de un golpe de timbal; toda la gama sonora tiene cabida en ellos.

Asistan, pues, a la valerosa lucha de una mujer (¿sería del mismo modo la de un hombre?), necesitada de amor, del cariño de sus semejantes y del calor de una medicina compasiva. Traten de ponerse en su lugar y si, con solo suponer que se hallan en ese trance, les causa desazón, déjense aliviar por la terapéutica barcarola.

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Película completa subtitulada en español AQUÍ.

lunes, 20 de febrero de 2017

Comunicar una enfermedad fatal

-¿Que tengo, doctor?  
-Tiene usted un cáncer...

Cuando hablamos de la toma de conciencia de muerte, reparamos en la cuestión de la comunicación de las malas noticias en medicina: ¿es mejor callar y ocultar una enfermedad grave? Decíamos que varios estudios confirman el hecho de que se hace más daño callando (o mintiendo) que comunicando la verdad al paciente. Y objetábamos que puede condicionarnos el temor a una mala reacción de afectado y a sentirnos culpables, lo cual no debiera bloquearnos. Si el enfermo llora, el médico no debe sentirse culpable; es más tiene derecho a jactarse de la confianza depositada por su paciente. Además, por muy grave que sea su proceso, no hemos de quitarle la esperanza, teniendo en cuenta que el enfermo sufre en el curso de su dolencia una alternancia cíclica de esperanza y desesperanza. 

Con todo -apuntábamos- hay dos posiciones. Una mantiene que comunicar el diagnóstico o el mal pronóstico de una enfermedad fatal es una inútil crueldad. Otra defiende una relación basada en la franqueza y la confianza. La primera postura está reforzada a veces por la familia que, en una conspiración de silencio, intenta auto-protegerse y proteger al paciente, evitándole malestar y sufrimiento y previniendo un intento de autolisis, si bien la segunda no parece entrañar el teórico peligro. Vuelvo a decir que soy de los que piensan que debemos individualizar cada caso; no habiendo verdades absolutas, habrá que tomar en consideración la personalidad del enfermo y las circunstancias. Y nos reafirmamos en que, ante todo, es preciso habilidad y tacto al comunicar una mala noticia.

Valga como complemento esta secuencia de una película de Akira Kurosawa.

sábado, 18 de febrero de 2017

Relajando la musculatura cervical

Lagartija inclinada


A diario acuden a las consulta de médico de familia pacientes aquejados de dolor y rigidez cervical, acompañados o no de mareos, mayormente derivados de sobrecargas, malas posturas o estrés laboral. No pocas veces el dolor de cuello (igual que el dolor de espalda) es causa de incapacidad laboral transitoria, incluso permanente a la larga. Se suele recurrir a analgésicos, antiinflamatorios y relajantes musculares, pero la terapia física puede ser más apropiada, siendo además atóxica. Como orientación veamos a continuación un vídeo muy didáctico desde el apropiado enfoque de la fisioterapia, donde se muestra un auto-masaje para relajar la musculatura cervical, muy útil para aliviar los dolores de cuello y para relajar la tensión muscular que provoca la rigidez cervical. ¡Sáquenle provecho!

Auto-masaje para liberar la tensión del cuello y de los hombros

martes, 14 de febrero de 2017

Sobre el periodismo sanitario



Hacemos hoy un acercamiento al periodismo sanitario...
...profesionales de distintos medios de comunicación nacionales y autonómicos han coincidido en señalar el valor de la especialización para comunicar bien en salud.
Es lo que se señala en un artículo periodístico intitulado “La especialización, clave en el periodismo sanitario”. Una recomendación que también es aplicable al periodismo político, al deportivo o al del corazón. En este sentido, ningún descubrimiento. En dicho artículo también se recuerda que “la credibilidad es el patrimonio, la bandera de un periodista”, abogando por la información contrastada, rigurosa, transparente y adaptada al medio, nunca creadora de falsas expectativas. Porque al fin y al cabo, la información en salud es educación sanitaria.

Comprobamos que se ha propuesto una guía del periodista sanitario, en consonancia con el aumento progresivo de la información relacionada con la salud. No descubrimos nada cuando afirmamos que la salud es lo que más preocupa a la sociedad. ¿O alguien lo dudaba? Hecho este recordatorio, cabe resaltar una cuestión técnica que la referida guía recoge. Y es que la forma de presentar la información de salud en los medios informativos se puede dividir en tres grandes áreas:
  • política sanitaria
  • divulgación científico-médica
  • sucesos de índole sanitaria
Por otra parte, en nuestro particular léxico médico ya hemos dado una definición reflexiva de los medios de comunicación, aplicable al ámbito sanitario:  
Instrumentos que difunden información mediante técnicas de transmisión, impresas, orales o visuales. Respecto a la sanitaria, útiles cuando son serios; inconvenientes y perjudiciales cuando transmiten sin adecuado asesoramiento. El mayor peligro está en que lo perverso vende más que lo salubre; por desgracia, la prensa y los demás medios, tienden cada vez más hacia el sensacionalismo, ya que un periodismo responsable y cauto no resulta demasiado rentable. A menudo refuerzan la idea de que la medicina puede solucionar todos los problemas de la humanidad, contribuyendo así a la “medicalización” de la vida, y no pocas veces sus mensajes producen efectos negativos en la relación médico-paciente.

El periodismo sanitario ya ha sido sometido a debate, sobre él se sigue debatiendo y en el futuro no habrá de dejarse de debatir sobre una cuestión que interesa y preocupa especialmente a los profesionales de la sanidad, asombrados muchas veces por noticias poco rigurosas o incluso alarmantes que publican los medios, y en consecuencia preocupados a su vez por los pacientes que reciben la información. Se les previene de las noticias que les llegan; se les aconseja que adopten una visión crítica, en la que debe primar más la sensatez que la desconfianza; se les alerta de la consulta con el doctor Google, en cuanto a un uso adecuado, contemplándolo como herramienta orientativa y no infalible. En fin, los pasos del periodismo sanitario, en sus vertientes clásica y digital, debieran conducirnos por la senda de la objetividad, del rigor y del fundamento científico, lejos de la otra de subjetividad, charlatanismo y tremendismo. Así sea, con el objetivo de una buena información en salud.

Periodismo sanitario
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Entrada relacionada en blog:
Información deformada y exceso de información

domingo, 12 de febrero de 2017

Para la isla desierta: Amor de poeta de Schumann



Cuando en una larga entrada nos referimos al compositor Robert Schumann (1810-1856) como "el poeta de la música", manifestamos que su corpus de canciones, unas 250 piezas, le bastaría para asegurarle la gloria. Consiguió que el Lied romántico adquiriese un nuevo y esplendoroso brillo poético, adentrándose en los textos, creando obras de gran intensidad lírica y dominando la técnica del ciclo o “Liederkrais”. Ninguna de esas composiciones es desdeñable. Pero si nos viésemos obligados a elegir entre sus obras magistrales, nos quedaríamos con su ciclo de canciones Dichterliebe (Amor de poeta), Op. 48, 16 Lieder sobre poemas de Heinrich Heine. Las emociones suscitadas por los poemas de Heine y los diferentes estados de ánimos son expresados sonoramente por Schumann gracias a su capacidad compositiva y a su inmensa sensibilidad. El resultado es una insuperable conjunción de poesía y música a la que no nos podemos substraer. Es un discurrir continuo de emocionante belleza. No se lo deben perder.

Si es posible, disfruten de esta obra digna de la isla desierta.


Robert Schumann, Dichterliebe op. 48
Christophe Prégardien, voz & Andreas Staier, piano

jueves, 9 de febrero de 2017

Osler y la Aequanimitas



La práctica de la medicina es un arte, no un comercio; una vocación, no un negocio; una vocación en la que tu corazón debe ejercitarse tanto como tu cabeza. W. Osler

Dice el doctor Walter Ledermann en un editorial de la Revista Chilena de Pediatría: 
Bajo el término aequanimitas, que no puede traducirse simplemente por “ecuanimidad”, Sir William Osler expresaba la cualidad fundamental exigible a un médico, definida como imperturbabilidad, frialdad y presencia de ánimo en todas circunstancias, que quien se muestra azorado y nervioso en emergencias ordinarias pierde rápidamente la confianza de sus pacientes
Una cualidad que un neurocirujano conocido de Ledermann sintetizó diciendo que “el médico debe tener la cabeza fría”, y que el propio Osler le recordaba a cada alumno a la cabecera del enfermo pronunciando: “Aequanimitas, muchacho, que emociones perturben tu juicio no permitas”. 

Por otro lado, en la nota introductoria al libro Aequanimitas de William Osler, dice nuestro recordado traductor, el cardiólogo Manuel Fuster Siebert

El núcleo del mensaje que proclama es claro, compasivo y actual, expresado de un modo que llega al alma de cualquier médico. Exhorta a la organización del tiempo, del trabajo y del estudio, a la laboriosidad, a conservar la calma, a respetar a los demás, a la compasión, a anteponer el interés de los enfermos, y a seguir estudiando y aprendiendo de la propia experiencia durante toda la vida. Sus alusiones y evocaciones literarias, a veces oscuras, parecen una envoltura, un adorno algo barroco, pero van con intención: el médico debe ser culto y aficionado a la literatura. (…)  
El saber científico-técnico es imprescindible, pero no llega; el enfermo tiene una psique, unos sentimientos, una biografía. Hace falta el arte de la medicina. Osler enseñaba ambas cosas cuando pasaba visita por las salas del hospital; en el momento de pronunciar las conferencias que figuran en Aequanimitas lo que venía a cuento era insistir en el arte sin olvidarse de ensalzar la ciencia. 
El ejercicio de la medicina clínica tiene un gran componente literario. El dominio del lenguaje es imprescindible: menos la fase de observación, el resto es lenguaje, comunicación. Escuchar al enfermo y comprenderlo, hablar haciéndose entender, reflexionar, redactar historias e informes, comunicarse con los colegas: todo exige soltura, flexibilidad y precisión en el manejo de las palabras. Para comprender las emociones, los temores, las preocupaciones y los conflictos emocionales de los enfermos a veces no hay mejor fuente de información que la literatura. (…) 
Sobran razones para explicar el éxito de Osler en vida y la persistencia de su fama e ideario tras su muerte. Pero uno de los factores que merecen ser destacado es su habilidad para acuñar frases cargadas de significado, sensatez y utilidad, fáciles de recordar y oportunas cuando uno quiere orientar a los jóvenes. Abundan en Aequanimitas, han sido recogidas y clasificadas en The Quotable Osler. Ciencia y arte, técnica y lenguaje, precisión médica y complemento literario… 
Hay suficientes razones para leer a William Osler, aprender de su experiencia, empaparse de su humanidad y recrearse en sus aforismos. El humanismo médico del “padre de la medicina moderna ha ido avanzando de su sabia mano.

Sir William Osler (1849-1919): The Father of Modern Medicine

lunes, 6 de febrero de 2017

La enfermedad desde la óptica estética

Fuente: Dr. Eduardo Lauzurica


Los médicos, sobre todo los más apasionados por la investigación, contemplan las enfermedades desde un punto de vista estético. Dicho así, son comprensibles los gestos de extrañeza. Pero que nadie se escandalice... Aunque pueda parecer chocante, incluso cruel, los galenos tienen una forma peculiar de referirse a los trastornos de cierta relevancia. Discuten sobre esas interesantes dolencias, realizan revisiones bibliográficas, hacen estudios, convocan sesiones clínicas y, si merece la pena, publican los resultados o las conclusiones que alcanzan. 

Al referirse a una afección que los tuvo en vilo o que, por su complejidad o escasez de datos clínicos, tardan mucho tiempo en diagnosticar, dicen con placer: «¡Un caso muy bonito!». Es como si se relamiesen por haber atinado con el patológico misterio, igual que si estuviesen ante una obra de arte o hubiesen alcanzado la plenitud de una lectura intrigante, olvidándose por completo del sufriente (algo imperdonable si no fuese eventual) y ateniéndose tan solo a los síntomas y signos que lo tenían preocupado, y acaso lo sigan preocupando de por vida. 

Proyectando diapositivas de tumores cutáneos, es habitual que el ponente se refiera a «preciosas imágenes», de un determinado tipo de melanoma u otra neoplasia maligna, resaltando su morfología o su colorido, como si hubiesen sido creadas por las hábiles y sensibles manos de un escultor o un pintor. Lo mismo sucede con otros procesos corporales, o de la mente. Desde un linfoma a una esquizofrenia, pasando por un reumatismo peculiar, un trastorno neurológico curioso o una alergia extraña. Es un pecado profesional que se les ha de perdonar a los galenos, siempre y cuando no dejen de preocuparse por lo más importante: los enfermos.
***
Nota.- Había manifestado a final de año mis dudas sobre la continuidad del blog. Creo que ha sido un arrebato pasajero, como sospechaba nuestra amiga Lola Mu, porque, como dice la canción, pasaba por aquí y no me he podido resistir...

Pasaba por aquí - Luis Eduardo Aute

jueves, 5 de enero de 2017

Bien por mal



Un relato para #cuentosdenavidad de @zendalibros

Varios individuos me asaltaron en un oscuro callejón y, como estaba sin blanca, me dieron una tremenda paliza. La nieve caía sin cesar, en esa época del año de bondadosa alegría, y el frío me dejaba aún más tieso que la tunda que me habían propinado en aquel desierto lugar.

Me levanté como pude, tarareando para darme ánimo una apropiada canción del tiempo de Navidad: Jingle Bells. Acudí a la policía, puse los hechos en su conocimiento e hice la descripción de los agresores. Después fui a urgencias para obtener un parte de lesiones. Y, por si acaso, también presenté la denuncia en el juzgado de guardia.

Estando sin trabajo, me pusieron un abogado de oficio, un hombre joven que quiso conocer los detalles: si me defendí, si hubo intercambio de golpes, si tenía testigos, si había mujeres... Su entusiasmo era encomiable. Por otra parte, el juez que me tocó necesitaba pruebas, como toda señoría que se precie. En fin, la justicia requería sus procedimientos.

Yo en esos momentos ya no me acordaba de nada.

El forense certificó “amnesia por presunto traumatismo craneoencefálico”. Debieron golpearme duramente en la cabeza, supuso, empleando la deducción de un hombre práctico, al estilo de Sherlock Holmes. Y eso mismo creían mis amigos, sin necesidad de tener espíritus detectivescos.

Finalmente, el juez decidió desestimar la denuncia. De modo que mis atacantes mantuvieron la impunidad. Me quedé atónito. No sabía si considerarlo un injusto veredicto y violentarme o, encogiéndome de hombros, acatar con resignación la sentencia absolutoria.

Pero, ¡oh voluble fortuna!, al año siguiente un tribunal médico decretó mi incapacidad. Y comencé a escuchar alegres campanas, con mejor ritmo que las que habían sonado en mi mente dañada la Navidad anterior. Hasta creí ver una misteriosa estrella que guiaba mis torpes pasos. La vida era bella.

Apelando a la discreción, os ruego silencio…

¡Escuchad! Ahora, con treinta años, cobro un subsidio, tengo dinero para vivir. Y lo mejor: recobré la memoria. Por eso, a pesar de todo, debo reconocer que no hay mal que por bien no venga. ¡Feliz Navidad!


Jingle Bells

sábado, 31 de diciembre de 2016

Incierta despedida y ¡Feliz 2017!


No hay empresa más estéril que pensar en lo que pudo ser y no fue. Anónimo

A estas alturas, el responsable de este espacio médico-melódico tiene la impresión de que ya ha dicho todo lo que tenía que decir. Ha ido tratando sobre los diversos temas que se anuncian en la descripción del blog, teniendo certeza de que ha cometido errores y dudando si ha habido aciertos. Y habiendo llegado aquí, no encuentra más que repeticiones o variaciones. Siente como si la bitácora que decidió denominar MEDICINA Y MELODÍA ya se hubiese agotado.

Creo que todos los temas que incumben a la Atención Primaria de Salud, y en particular a la Medicina de Familia han sido tratados en este blog, en mayor o menor medida. Se ha hablado de cuestiones de la actividad médica diaria y, sobre todo, de asuntos englobados bajo el epígrafe de Humanidades Médicas. Y muchas entradas se han encuadrado en otros cinco apartados: Sistema Sanitario, Salud Pública, Gestión PúblicaCalidad en Salud y, ¡cómo no!, Humor y Medicina.

Las sonoridades, en sus diferentes formas expresivas, inundan este blog médico-melódico. La Música destaca como absoluta protagonista -si bien no tanto en los últimos tiempos como en los inicios de la andadura bloguera- o formando parte del binomio Música y Medicina. Las sonoridades también han ido acompañando a entradas no musicales, médicas o intermedias (misceláneas). Siempre hemos disfrutado de la sonora presencia, nunca ha estado ausente la melodía.

Los temas intermedios, como una miscelánea, han completado la tríada temática, con una apartado especial para los aforismos, que tanto nos cautivan. No hemos dejado de reflexionar sobre todas aquellas cuestiones que han atraído nuestra atención, que nos han maravillado, producido asombro, inquietud o admiración. La naturaleza y el hombre han estado continuamente presentes. Nos hemos dejado imbuir, en mayor o menor grado, de todas las facetas de la humana cultura.

Queda mucho que decir... y no queda nada. Hemos buscado el perfeccionamiento, aspirado a la excelencia en todos los sentidos. Hemos suspirado por la bondadosa configuración de otras almas. Hemos escrito con regularidad a pesar de las decepciones. Hemos traído lo que creíamos más interesante. Hemos aprendido mucho de talentos ajenos. Y no hemos dejado de soñar con mejoras acaso inalcanzables. Como diría un crupier, no va más. No hay ya que decir.

Y entonces valga la despedida, deseando para todos un ¡FELIZ 2017! 

Estando el año a punto de acabar 
repleto de incidentes que he llorado 
aún debiera sentirme afortunado 
de estar con vida y de poder soñar.
(Al modo de Garcilaso)

-¿Despedida o hasta pronto? 
-Nunca se sabe, cuando se ha nacido bajo una estrella errante.

I was born under a wandering star

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Tres breves consejos sanitarios



Tres consejos sustentados en el moderado optimismo sanitario

1. Al médico: Llénate de escepticemia, es decir, de pensamiento crítico. Si dudas de todo conseguirás mejorar personal y profesionalmente. 

2. Al paciente: Piensa que la accesibilidad no es lo mismo que la inmediatez. Un mínimo de paciencia es necesario por tu propia seguridad. 

3. A la Administración Sanitaria: No olvide que la Atención Primaria también existe. Procure vacunarse contra el hospitalocentrismo.

Simplificando: ¡prudencia, paciencia y conciencia! Amén.


Take my advice

lunes, 26 de diciembre de 2016

Consulta médica surrealista


Este médico y este paciente me recuerdan a Epi y Blas.

Traducción de los diálogos originales en portugués:

DOCTOR. ¡Siguiente!
PACIENTE. ¡Buenos días, doctor!
DOCTOR. ¡Buenos días! ¿Qué tiene hoy?
PACIENTE. Tengo una casa con dos cuartos y una sala.
DOCTOR. No pregunto eso. Quiero saber lo que siente usted.
PACIENTE. Siento falta de un balcón y un buen patio.
DOCTOR. (Superando su desconcierto.) Hoy es día de vacunarse.
PACIENTE. Doctor, me va a doler.
DOCTOR. Ahora le va a doler un poco, pero más tarde no le va a doler tanto.
PACIENTE. ¡Ah! Entonces vuelvo más tarde.
DOCTOR. Por lo que estoy viendo, el señor no está sintiendo nada... Hábleme de sus crisis de asma. Ha seguido mi consejo de dormir con la ventana abierta.
PACIENTE. Sí.
DOCTOR. Y el asma, ¿desapareció?
DOCTOR. El asma no, doctor. Pero me desapareció el televisor, el reloj, el celular.
ENFERMERA. (Entra en la consulta.) Con permiso. Doctor, el ciego quiere ver al señor.
DOCTOR. Dígale que yo no hago milagros.
PACIENTE. Doctor, no le conté: el otro día caí de una escalera de más de doscientos peldaños.
DOCTOR. Entonces el señor quedó muy dañado.
PACIENTE. Nada. Yo aún estaba en el primer peldaño.

El desconcierto final del doctor es supremo.

One Upon a Time - Stan Getz

sábado, 24 de diciembre de 2016

Paseo navideño


El popular "Paseo en trineo" (Sleigh Ride) de Leroy Anderson es una pieza musical no escrita expresamente para la Navidad, pero que enseguida se asocia ella. De modo que al final ha quedado como una composición navideña, aunque no fuese la intención del compositor. Traigo una interpretación moderna de esta música rebosante de alegría, pero quien quiera escuchar la que grabó el propio Anderson puede acceder a ella pinchando AQUÍ. Y quien tenga curiosidad, también puede escuchar la adaptación española cantada AQUÍ

Bo Nadal
Feliz Navidad
Merry Christmas
Joyeux Noël
Froehliche Weihnachten
Buon Natale
Boas Festas