miércoles, 28 de septiembre de 2016

Solicitud de discapacidad en tiempo de crisis


Trabajar constituye un deber indispensable para el hombre social. Rico o pobre, poderoso o débil, todo ciudadano ocioso es un ladrón. Jean Jacques Rousseau

–Dígame, ¿cual es su problema? –le dice el doctor Paratodo a la paciente.
–Quiero que dé un volante para el cardiólogo, y otro para el neumólogo, y otro para el urólogo, y otro para el ginecólogo, y otro para el alergólogo...
–Pero, dígame, ¿qué síntomas tiene, señora Demandadora?
–Ninguno... Es por si me encuentran algo y puedo cobrar un subsidio.

Esta entrevista clínica verídica, en periodo de crisis económica, muestra el extremo al que hemos llegado. Una mujer de 50 años y sin trabajo en busca de percibir una renta por minusvalía/discapacidad. Al parecer le habían denegado la renta de inserción social, que por cierto exige, en teoría, estrictos requisitos que, en la práctica, no siempre se cumplen; concedida por seis meses prorrogables, por hipotéticas dificultades de control a menudo se convierte en vitalicia.

Es la muestra de un drama social. 

Desde el comienzo de las crisis económica en 2008 ha aumentado el número de solicitudes de rentas de inserción social y de reconocimiento de minusvalía/discapacidad. Las consecuencias son malas para la mayoría de cotizantes. Más subsidios supone más impuestos, aumento de retenciones en nóminas y mayor desmotivación de los trabajadores.

Peor aún es el conocimiento de situaciones que hacen hervir la sangre. Mientras muchos aguardan  el derecho legítimo a percibir un mínimo de subsistencia, algunos aprovechados compaginan una renta de inserción social o de discapacidad con trabajos en negro. En un foro sobre pensiones no contributivas se recogen algunas revelaciones que claman por medidas de control.


Todos estamos obligados a contribuir socialmente en cierta medida. Si percibimos una ayuda pública hemos de agradecerlo, dando algo a cambio, esforzándonos en contribuir de algún modo al bienestar general. La mayoría de las veces es posible. No es de recibo que unos vivan de la sopa boba mientras otros se consumen y empobrecen por tener que mantenerlos. Como podemos leer arriba, “lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá haber trabajado para ello. Cuando la mitad de la gente llega a la conclusión de que no tiene que trabajar porque la otra mitad está obligada a cuidar de ella, y cuando la otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien obtendrá lo que ha logrado con su esfuerzo, eso es el fin de cualquier nación. No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola”. Y queda lejos la utopía de vivir sin trabajar.
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Asombra el esfuerzo ejemplar de personas con importantes limitaciones físicas por amputaciones. Es bien conocido el del escalador Ronnie Dickson, con una pierna amputada. Pero otros también demuestra que no hay límites al esfuerzo.

lunes, 26 de septiembre de 2016

En torno a la enfermedad de Alzheimer



Somos lo que recordamos. Italo Calvino

UNA REALIDAD DIFUNDIDA

Al plantearnos la realidad de las demencias pensamos inmediatamente en la enfermedad de Alzheimer. Pero aunque se considere esta demencia como la más prevalente no hemos de obviar la existencia de otros tipos demencias, como la demencia vascular y la demencia por cuerpos de Lewy. Por eso no todos los enfermos etiquetados de "Alzheimer" sufren esta demencia concreta.

La demencia supone un grave trastorno cognitivo -del conocimiento- que acarrea pérdida de la memoria objetivable, que afecta el pensamiento, el lenguaje y el razonamiento. Todo ello provoca una discapacidad para realizar las actividades de la vida diaria, como asearse, vestirse o comer.

En la demencia de tipo Alzheimer hay un deterioro cortical, de la corteza cerebral; no se conoce exactamente la causa, aunque sí ciertos factores de riesgo. La demencia vascular se produce por la repetición de accidentes isquémicos transitorios: disminuye el riego o flujo sanguíneo y se daña el tejido cerebral.

Pienso en mi admirado Bebo Valdés, el gran pianista cubano, y me aventuro a decir que no habrá sido la enfermedad de Alzheimer la que le apartó del piano y los conciertos, sino una demencia vascular establecida en base a la aterosclerosis comprensible por su muy avanzada edad (94 años).

Bien es cierto que el diagnóstico diferencial no siempre es fácil, aunque hay algunas señales relacionadas con la memoria, el razonamiento, el lenguaje, la autonomía personal y el humor que nos orientan hacia la enfermedad de Alzheimer. Además, hay test diagnósticos o pruebas de memoria que nos sirven de ayuda.

Por otro lado, contamos con las exploraciones radiológicas (TAC, RM, PET) y en la actualidad se están estudiando biomarcadores diagnósticos.

La demencia es una prioridad de salud pública y de ella se habla repetidamente, a menudo de manera trivial. Ahora que se trata de imponer el lenguaje no sexista, es extraño que se hable a menudo en los medios del Alzheimer y no de la (enfermedad de) Alzheimer. Y en ocasiones se ve escrito en la prensa este apellido con minúscula; una vulgarización que parece un menosprecio al médico que describió por primera vez los síntomas de la enfermedad: Alois Alzheimer (1864-1915).

Diez señales que alertan sobre la enfermedad de Alzheimer

UN PROBLEMA CRECIENTE

Se habla de envejecimiento poblacional progresivo por el aumento de la expectativa de vida. La consecuencia es el aumento de enfermedades degenerativas y por supuesto de demencias. Se plantea por ello la dificultad de dar respuesta a un número creciente de enfermos. Y se imponen entonces las medidas preventivas

Los buenos hábitos saludables son fundamentales para la prevención de las demencias y de otras enfermedades degenerativas. El ejercicio físico y la alimentación adecuada se hacen determinantes. La relajación o reducción del estrés es útil para controlar la presión arterial, uno de los factores de riesgo controlables. También se recomiendan el entrenamiento mental y las relaciones sociales, por ser actividades estimulantes de la actividad cerebral.

La enfermedad de Alzheimer es un problema presente que se acrecentará en el futuro si no se actúa cuanto antes. Las medidas preventivas son prioritarias, a la espera de terapias eficaces y, sobre todo, de un tratamiento curativo.

UN RETO PARA EL MÉDICO

Ya establecida la enfermedad de Alzheimer procede tratarla o, al menos, aliviarla. Es responsabilidad del médico. Tratarla significa enlentecer en lo posible su progresión de la dolencia o, en todo caso, aliviar sus síntomas. Hasta ahora solo se dispone de tratamiento sintomático.

Pero tratar esta dolencia no obliga a atiborrar de medicamentos. Yendo más lejos, polimedicar no significa calidad de vida, sino a veces todo lo contrario. 

Son muchos los enfermos con demencia tipo Alzheimer que están medicados en exceso (polimedicados), a veces por múltiples prescriptores, lo que complica su situación y la de las personas de su entorno. ¡Urge la coordinación médica!

UNA CARGA PARA TODOS, Y SOBRE TODO PARA EL CUIDADOR 

El médico es necesario como terapeuta, pero los familiares y en especial quien asume el papel de cuidador lo es tanto o más. El cuidador es fundamental. Es el que presta al dependiente la ayuda necesaria para sus necesidades básicas y las derivadas de su situación de dependencia. Admirable tarea la suya.

Idealmente, el cuidador principal debería se alguien con una personalidad determinada, resistente al desaliento, no propicia a la desmoralización. Pero no siempre es así. Puedo constatar además lo que le escuché recientemente en la radio a un colega: el cuidador se ha vuelvo muy exigente, muy demandante. No hemos de reprochárselo, pues esa exigencia proviene de su inseguridad.

Hemos de reconocer que es muy difícil no perder la paciencia, no desfallecer al estar al cuidado de una persona totalmente dependiente, que precisa ayuda para todas las actividades de la vida diaria. La labor del cuidador es heroica.

¿Y quién cuida al cuidador?, suele dejarse en el aire esta cuestión. Aparte del autocuidado del cuidador, no profesional, las instituciones sociosanitarias juegan su papel: han de proporcionar el apoyo de profesionales especializados. Los servicios sociosanitarios dependen de la política sanitaria que se aplique en cada momento.

La sociedad en su conjunto ha de aportar su solidaridad para mantener y preservar unos servicios que suponen un coste indudable. Los tiempos han cambiado y las mentalidades deben adaptarse. La población envejece y las cargas son mayores. "Hay enfermos incurables, pero ninguno incuidable", leemos AQUÍ, así como otras frases interesantes en torno al mal de Alzheimer.

Esa grave falta de memoria que aisla nos suscita una emoción de ausencia...

domingo, 25 de septiembre de 2016

Las impresiones del artista



El compositor Claude Debussy (1862-1918) dijo del pintor Joseph M.W. Turner (1775-1851) que era el mayor creador del misterio que nunca hubo en el arte. De este talentoso artista inglés, solitario y tal vez depresivo, autor de sublimes paisajes y poéticos ambientes urbanos, y que plasma magníficamente las inquietantes fuerzas de la Naturaleza, hay un cuadro especialmente famoso: El Temerario remolcado a dique seco, que se muestra a la cabecera de esta entrada. Un viejo barco de vela que es llevado al desguace por otro de vapor que simboliza la modernidad; los tiempos mudan y las cosas cambian, al igual que las personas. Pues nada mejor que un vídeo que muestra la obra pictórica de Turner (un pintor romántico que abrió las puertas al impresionismo) realzada por las sonoridades de Debussy (un músico calificado de impresionista que se negaba a serlo). Impresiones en pintura y en música llenas de encanto y de misterio...

viernes, 23 de septiembre de 2016

Sometimiento sanitario a la pantalla del ordenador


Como paciente es curioso observar la cantidad de pantallas de ordenador que hay en Urgencias, y resulta paradójico ver a los profesionales, que se esfuerzan en hacer bien su trabajo, pasar mucho más tiempo frente a la pantalla que frente al paciente. De hecho Urgencias más parece una cadena de producción por donde van circulando ‘vehículos averiados' que un Hospital, en el amplio sentido de la palabra Hospital. (...) El médico en ese contexto es cada vez más gestor y menos médico. No se espera que cure, sino que gestione, y en esa labor las pantallas le marcan los tempos. El médico, y la enfermera, son esclavos de la pantalla. Ella marca prioridades y controla la actividad de los profesionales: en el fondo manda.
Es un fragmento del artículo de opinión "¿Médicos o gestores?", en Diario Médico, de un médico limitado a una específica parcela asistencial. Ninguna queja de la atención sanitaria, al contrario, todo son alabanzas; el descontento es por el sometimiento a una pantalla. El comentario de una médica de familia le recuerda que el sometimiento informático también existe en la Atención Primaria, por cierto en mayor grado y con programas cada vez más complicados, alejados de la clínica y centrados en la gestión. Es parte de un sanitario sometimiento malsano ante el cual nos parece legítimo rebelarseSi falla la pantalla, si se avería el ordenador, el médico se queda desamparado, como un huérfano del sistema informático totalmente desprotegido. Quizá se inquiete o sude por la angustia; a lo mejor se le queda una mueca entre la risa y el llanto. No sé si es triste o desopilante; tal vez haya que verlo como algo tragicómico. Pero lo que no deja de sorprender es que los propios profesionales caigan de la burra cuando prueban el sistema.

A veces es mejor cerrar los ojos...

All My Loving - The Beatles

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Desde un observatorio sanitario


Desde mi particular observatorio sanitario, desde mi puesto de atención primaria del sistema público de salud, desde mi personal óptica de médico general o de familia, advierto situaciones o realidades que, como otras ya referidas, no puedo entender o no soy capaz de asimilar. Entre ellas las siguientes: 

Desinformación de los usuarios respecto a la adecuada utilización de lo servicios sanitarios y a la disponibilidad de prestaciones socio-sanitarias.

Número creciente de solicitudes de reconocimiento de minusvalía/ discapacidad desde el comienzo de la crisis económica en 2008, y por problemas mínimos.

Solicitudes de bajas laborales por cuestiones insólitas o más que dudosas y con los modos típicos de la ordinariez hispana: "Vengo a que me de la baja".

Trabajadores accidentados durante su actividad laboral no derivados a mutua de accidentes (¿de SS?), que paradójicamente controla IT por enfermedades comunes.

Incremento de conflictos laborales que acaban causando incapacidades transitorias y, no en pocas ocasiones, incapacidades permanentes. 

Aumento progresivo de trastornos de ansiedad y del estado de ánimo, circunstancia no contemplada por gestores sanitarios (¡no objetivos de salud mental!). 

Extensión del uso de opiáceos para tratar el dolor artrósico, práctica inadecuada o inconveniente sobre todo en ancianos frágiles y polimedicados.

Consulta médica telefónica convertida en dispensario de fármacos a demanda, lo cual supone una bomba contra la seguridad del paciente.

Utilización abusiva del personal sanitario de centros de salud por el 061 (Servicio de Urgencias y Emergencias Sanitarias) cuando no dispone de personal propio.

Un exceso de medicina, que conlleva sobrediagnóstico y sobretratamiento, que es preciso controlar, en aras de la salud física y mental de los ciudadanos.

Y es que el observatorio sanitario da mucha información socio-laboral-sanitaria...


Rosalina's Comet Observatory

lunes, 19 de septiembre de 2016

Cuestionamiento de la sanidad pública


QUERIDA EXPLOTACIÓN LABORAL: TE DEJO, NO CUENTES YA CONMIGOEstoy en la calle. He renunciado a mi contrato de guardias. He renunciado a la explotación laboral sangrante y despiadada. He renunciado a la esclavitud de un sistema sanitario absurdo que trata a sus profesionales como basura. He renunciado al pisoteo de un jefe que, como tantos otros en la medicina española, maneja su servicio […]  
Ese es el precio que tienen que pagar los médicos españoles por vivir de “lo público”. Le recuerdo a usted, señora, que su gremio es de los más activos en la lucha por dar poder a esas cadenas que a usted le han atado. También le recuerdo que los ciudadanos estamos obligados a pagar, a punta de pistola, las cadenas que a usted le oprimían y que a los ciudadanos nos quitan la libertad de pagar sólo a quienes sean buenos médicos. Admiro su valentía personal por negarse a vivir esclavizada, pero la solución al problema no es aflojar las cadenas que a usted le oprimían, la solución al problema es dejar de robar a los ciudadanos y permitir que paguen con su dinero al médico que quieran y no a quien un burócrata diga.
Una respuesta que cuestiona la sanidad pública, a la que se obliga a contribuir por supuesta solidaridad, y con la que no todos están de acuerdo. Es una opinión respetable, adoptada por quienes abogan por la libertad de elección. Tampoco olvidemos que perviven los Regímenes especiales de funcionarios (MUFACE, MUGEJU, ISFAS), con opción de provisión sanitaria, pública o privada, y prestaciones complementarias (odontológicas, oftalmológicas y otras), junto al Régimen General de la Seguridad Social, sin opción de elegir atención privada ni prestaciones complementarias. Es decir, hay una gran desigualdad prestacional. Se puede coincidir, con o sin matices, o se puede discrepar, pero lo cierto es que no todo es blanco ni negro. La duda circunda nuestra mente cuando comprobamos la desconcertante situación, creo que generalizada, de convenios y conciertos con la sanidad privada, muestra de que no existe una sanidad pública "pura", sino contaminada por intereses espurios, bajo el envoltorio de una gestión sanitaria flexible impulsada por los responsables de la política sanitaria hispana. Y la duda se acrecienta al constatar que personas con una profesión científico-humanista, entregadas plenamente a lo público pero subordinadas a la sanidad privada, trabajan -por imperativo organizativo- como si fuesen máquinas...


Welcome To The Machine - Pink Floyd