domingo, 1 de marzo de 2009

Atención sanitaria urgente


Todavía parece persistir una diversidad organizativa en la atención sanitaria urgente extrahospitalaria en las distintas comunidades, provincias y localidades de nuestro territorio, a pesar de los intentos de unificar criterios y adoptar un modelo común. En la heterogeneidad, coexisten Puntos de Atención Continuada (PAC) y Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) –que sustituyeron a Servicios de Urgencias Normales (SNU) y Especiales (SEU)–, con sus insuficiencias, y dispositivos especiales de emergencias o de coordinación urgencias/emergencias (061, 112 y otros), con sus limitaciones en recursos propios.

Quizás debiera promoverse un modelo que ha alcanzado la excelencia y que se considera paradigmático: el SAMUR, acrónimo de “Servicio de Asistencia Municipal de Urgencia y Rescate”. La creación de este servicio de atención urgente en Madrid ciudad, en 1991, con el propósito de intentar salvar las vidas de los ciudadanos que sufrieran un accidente o un trastorno grave en la calle, se debe al doctor José Luis Gilarranz, fallecido el pasado 20 de febrero, a los 54 años. Este hito supuso un inmenso avance en la eficacia de la atención urgente, al hacerse in situ y por posibilitar el transporte al hospital en condiciones favorables. Se evitaba así el traslado de enfermos graves en un vehículo particular y pidiendo paso con un pañuelo blanco.

Ya ha llovido desde entonces y, a pesar de imitaciones en otras comunidades y de generales avances organizativos, aún es de lamentar que, en no pocas ocasiones, muchos profesionales de atención primaria se sigan viendo obligados a abandonar su servicio ordinario (¡al traste con la cita previa!) para acudir a una emergencia, en condiciones penosas: por su cuenta, con precariedad de medios y sin apoyo logístico. Cualquiera puede entender que toda atención sanitaria urgente, que no admite demora, debe ser preferiblemente prestada por personal cualificado, preparado y entrenado expresamente para tal fin, con los medios pertinentes y en condiciones óptimas.

Soy partidario, al igual que la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), de que la atención a las urgencias sea prestada por un servicio de atención urgente específico. Por un SAMUR restringido a poblaciones de cierta importancia y, quizás, por un servicio de mayor alcance comparable al Servicio de Urgencia Médica de Madrid (SUMMA 112). No es fácil, porque se necesita incrementar recursos humanos y materiales, pero no es misión imposible. Hacerlo extensible a todo el territorio nacional sería un logro inestimable. Ojalá que algún día, no lejano, se haga realidad. 

El Grupo de Trabajo de la SEMES continúa reivindicando el reconocimiento de la especialización en urgencias, como se puede comprobar en su blog: Especialidad en Medicina de Urgencias ¡¡YA!!
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Dejo los enlaces a dos escritos que me parecen de interés: uno de la revista Medicina General, en dos partes, que aborda la asistencia urgente extrahospitalaria desde una perspectiva histórica; el otro es un informe publicado en El Médico Interactivo. Que cada cual saque sus conclusiones.

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