viernes, 17 de julio de 2009

El médico enfermo


Al leer el post ¿Con qué psiquiatra se atienden los psiquiatras?, publicado en Desde el manicomio, revivo el delicado tema que, calladamente, preocupa a los galenos: el médico enfermo. Porque ¡es tan difícil ser juez y parte, atender a diario a dolientes y asumir que uno puede pasar en cualquier momento al otro lado! Llegado el momento, ¿en quién confiar? ¿Cómo dar a entender a un compañero que se padece, que se sufre, que se necesita ayuda? Concedemos a diario bajas laborales a otros trabajadores, no pocas por procesos banales, algunas casi de complacencia, y cuando damos a entender que nosotros necesitamos un descanso recuperador los ojos de los colegas nos miran con recelo. ¡Cuánto cuesta la comunicación y cómo duele la incomprensión entre iguales! El médico es un ser humano que tiene necesidades como todos los mortales, que es tan frágil como los demás, que precisa palabras de aliento como cualquier doliente. Además, no olvidemos que el médico de nuestro sistema público es el profesional que padece más enfermedades relacionadas con el estrés laboral. El médico también es paciente y necesita comunicarse, depositar su confianza en otros seres humanos y recibir palabras de consuelo. Pero, ¡ay!, es duro hallarse bajo la piel de enfermo, y más todavía tropezarse con la pétrea frialdad de la incomprensión, que abisma al médico convertido en enfermo en una peculiar e indescriptible soledad.
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Enlace:
El médico enfermo, por Jaume Padrós i Selma

Cuando el médico es paciente
Escena de la película The Doctor

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