sábado, 5 de noviembre de 2011

La enseñanza deseable


Dice una docente que las voces de los padres son silenciadas, no silenciosas. Y que si de verdad existiese una participación de las familias en los centros, entendida como toma de decisiones conjunta con el profesorado, se mejoraría la enseñanza. Porque se reconoce que el nivel que alcanzan los alumnos es bajo y el de su fracaso alto. ¿Motivos? El profesor ha perdido autoridad, quizás también capacidad. El alumno no obedece, no se entrega, está desorientado. Es el reflejo de una sociedad sin norte… La dificultad educativa no es un problema de ahora mismo, viene de atrás. Ya hace mucho, dijo el escritor y profesor Gonzalo Torrente Ballester: la enseñanza se ha puesto muy complicada, y uno ya no sabía ni qué enseñar, ni cómo enseñar, ni a quién enseñar.


Ya hemos hecho en este espacio una reflexión sobre la reforma educativa. También hemos realizado una insólita comparativa entre enseñanza y atención sanitaria. Pero no soy quien para dictaminar soluciones educativas; me detengo en lo obvio: necesidad de buenas condiciones y buenos maestros. Y si bien no comulgo con el riguroso refrán de la ilustración de arriba (prefiero la amorosa visión de Marañón: "solo se aprende de verdad lo que se enseña con amor"), permitidme recordar unos dichos estupendos sobre la educación y la enseñanza.
  • El más importante y principal negocio público es la buena educación de la juventud. (Platón)
  • Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres. (Pitágoras)
  • El verdadero huérfano es el que no ha recibido educación. (Prov. turco)
  • Si quieres que tus hijos lleven una vida tranquila y segura, edúcalos con un poco de hambre y un poco de frío. (Prov. chino)
  • Para enseñar a los demás, primero has de enderezarte a ti mismo. (Buda)
  • No maltratéis a los jóvenes; enseñadles con ejemplos complacientes. (D. Juan Manuel)
  • Procuremos agradar e instruir, nunca asombrar. (Ramón y Cajal)
  • Enseñar es aprender dos veces. (J. Joubert)
  • Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más. (Prov. hindú)
  • La educación es algo admirable, sin embargo, es bueno recordar, que nada que valga la pena se puede enseñar. (O. Wilde)
  • La tarea del educador moderno no es podar las selvas, sino regar los desiertos. (C. Staples Lewis)
  • Excelente maestro es aquel que, enseñando poco, hace nacer en el alumno un deseo grande de aprender. (A. Graf)

4 comentarios:

  1. Gracias Jose Manuel como siempre por tocar temas que enriquecen.
    A este respecto, añado estas reflexiones de nuestro comun y admirado maestro Gregorio Marañon:

    “ Yo amo si, profundamente a la Universidad; porque nada me colma de alegría y de paz como ese acto transido de divina humildad que es la enseñanza“.

    “El profesor sabe y enseña. El maestro sabe, enseña y ama... Y sabe que el amor esta por encima del saber y que solo se aprende de verdad lo que se enseña con amor”.

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  2. Gracias a ti, Juan, por enriquecer la entrada con tu marañoniana aportación.
    Un cordial saludo.

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  3. Pues yo os agradezco a los dos este ramillete de preciosos pensamientos que, dadas las penosas circunstancias, nos vienen a muchos como agua de mayo.
    Bicos mil, compañero!

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  4. Lo que sería deseable, querida Lola, es que tras el ramillete de dichos se abriese una pradera de hechos. ¡Vaya frase que me ha salido! (al comienzo del mediático debate)
    Floridos bicos.

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