martes, 7 de marzo de 2017

Reorganización de las urgencias



Leemos en un artículo sobre cómo mejorar las urgencias:
A pesar de que menudo se oye que convendría pasar parte de la actividad de las urgencias hospitalarias a la atención primaria, esta argumentación no debería ser el motivo por el que se reorientase la atención urgente.
Completamente de acuerdo. Y de acuerdo con este planteamiento, nos atrevemos a decir que esa reorientación o reorganización de las urgencias debiera pasar por la creación de auténticos Servicios de Urgencia Extrahospitalarios, en sustitución de los actuales PAC (que asumen la perversión de una indefinida “atención continuada”), con un funcionamiento que incluya la jornada de mañana, no dejando el actual vacío de 8 a 15 h, y atendiendo a la recomendación de “por quien lo sabe hacer”: por profesionales especializados en la atención urgente. Quizás fuese suficiente con cubrir la franja horaria de 8 a 20 h (creo que se contempla así en otros países), momento en el que la cobertura sería estrictamente hospitalaria (*). 

Por otra parte, que el 061 movilice recursos que no le son propios (de centros de salud), supone en la práctica abandonar una actividad programada para hacer otra imprevista (lo que se dice “desvestir a un santo para vestir a otro”), dejando una carga de trabajo para otros profesionales ya de por sí sobrecargados. Algo que podríamos interpretar como otra perversión: la de un mal entendido trabajo en equipo. La movilización de recursos sometidos a una agenda médica (consulta programada) está fuera de toda lógica, porque degrada la atención y entraña menos “filtro” prehospitalario, pues genera más derivaciones a hospital (dificultad de manejo de la incertidumbre), y en consecuencia más gasto sanitario. 

Cobra el máximo interés en el momento actual reorientar la atención urgente, dada la complejidad asistencial de estos tiempos, con más crónicos que nunca en el contexto de una sociedad más envejecida. En definitiva, ateniéndonos a la realidad social, los centros de salud deberían centrarse en la atención al paciente crónico, no dejando de atender las urgencias inevitables (producidas in situ). La demanda urgente mayoritaria debería ser atendida en esos Servicios de Urgencia Extrahospitalarios, específicos, especializados, con personal capacitado, que sí habrían de actuar como auténticos filtros prehospitalarios. 

Las cuestiones técnicas de financiación ya quedan para los gestores. En cualquier caso, esperemos que en el futuro soplen buenos vientos....

Les Boréades, de Jean-Philippe Rameau
Movimiento instrumental
*** 
(*) Sin detrimento de la existencia de unidades móviles para la atención urgente extrahospitalaria, domiciliaria o viaria.

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