miércoles, 26 de abril de 2017

Necesidad de Triaje en Atención Primaria


 La accesibilidad no es lo mismo que la inmediatez. Aquélla es provechosa, ésta desastrosa.
 Una cosa son las necesidades y otra los caprichos. Aquéllas son legítimas, éstos intolerables.

Ya hemos hablado aquí del Triage en Atención Primaria (TAP). Y cada día nos reafirmamos más en la necesidad de implantar este sistema de clasificación de las urgencias en el primer nivel asistencial. ¿Cuál es la justificación? Pues tratar de diferenciar las urgencias reales de las simples "demandas sin cita". O dicho de otra manera más franca: separar necesidades de pacientes de caprichos de usuarios. Es una forma de priorización de la atención urgente según gravedad.

Del mismo modo que en el triaje hospitalario, sistema de clasificación de las urgencias en 5 niveles, con el TAP se pretende ordenar la asistencia y evitar el agobio del personal sanitario, sobre todo cuando la demanda excede de los límites de la agenda médica o de lo racional. Un informe de enfermería apunta sobre sus bondades en este sentido. No parece haber duda de ello.

Con el TAP mejora la calidad de la atención, se minimiza el estrés profesional y, lo más importante, aumenta la seguridad del paciente. De este modo, disminuye el margen de error y, por lo tanto, los costes consecuentes, una cuestión económica que les interesa mucho a los gestores sanitarios, siempre preocupados por la eficiencia y el gasto. En definitiva, aumenta la eficacia, la eficiencia, la seguridad e incluso la satisfacción de pacientes y profesionales

Pero el mayor problema es su implantación, atendiendo por supuesto a las particularidades de cada centro de salud. Sabemos de proyectos y de experiencias aisladas en algunos servicios de salud, con su propia aplicación informática, que no sabemos en qué han acabado. También estamos informados de triajes extrahospitalarios sin herramienta informática, de TAP que podríamos calificar de light, y que aun así nos parecen mejor que nada.

Esquema de autor del blog

Si pensamos en un flujograma de atención atención a pacientes sin cita, con el fin de determinar sus niveles de urgencia, bien podría valernos éste. Por supuesto, si hay evidencia de una emergencia (nivel 1), se salta el protocolo establecido, válido en realidad para los niveles 2 a 5 (ver imagen de la cabecera).

Y para resumir de un modo sonoro-visual el TAP, traigo el único vídeo que he encontrado en la Red. Nos proporciona un aporte genérico sobre el triaje y señala sus ventajas en el nivel asistencial primario, aunque el color naranja del nivel 2 aparezca en amarillo (igual que el nivel 3). Valga pues de ilustrativo cierre.

2 comentarios:

  1. La resistencia de la enfermeria de atencion primaria a participar en estos protocolos de triaje es numantina. Su intolerable blindaje de consultas de cronicos es algo que no quieren modificar. Mientras tanto, en consultas medicas se pueden forzar tantos pacientes como sea necesario a diario. Pero no hay voluntad política para implantar estos protocolos que desde luego mejorarían el trabajo del médico y la atención al paciente. Como tampoco hay voluntad política para poner freno a los "caprichos" de atención de algunos ciudadanos.
    Me parece que tendremos que hacerlo solitos...

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    1. Sería lamentable que enfermería se opusiese, Germán, cuando en urgencias hospitalarias realiza el triage. Por otra parte, es triste que hayamos llegado a una situación en la que es preciso filtrar de algún modo la demanda, al haberse desmandado, por diferentes causas de todos conocidas. Pero cada centro de salud es un mundo, sus integrantes piensan de diferente manera y, además, los gestores parecen ajenos a esta cuestión que nos incumbe. En fin, confiemos en soluciones de mejora que nosotros, desde luego, hemos de promover.
      Un saludo y gracias por el comentario.

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